Carlos Gómez Lira Advertisement
Tal como la Turca y el Tapaculo caracterizan y simbolizan los faldeos y quebradas de Chile central, el Chucao y el Hued-Hued contribuyen individualizar los bosques y selvas de las regiones sureñas. El epicentro de su zona de distribución está en las provincias de Valdivia, Llanquihue y Chiloé, donde es ave muy abundante y conocida por todo el mundo, pero llega también en dirección Sur hasta el Golfo de Penas y en dirección Norte hasta el río Bío-Bío.
El Picaflor gigante es residente de verano en toda la zona comprendida entre Atacama y Arauco, llegando ocasionalmente hasta Valdivia Aysen, pero al aproximarse el invierno desaparece por completo de la zona central, desplazándose hacia el norte los meses de Marzo a Agosto.
El Chorlo chileno o chorlo negro, tiene su centro de distribución en Chiloé, la región magallánica, Tierra del Fuego e Islas Malvinas, llegando regularmente a la zona central en Abril y alejándose nuevamente a fines de Agosto.
Estos loritos llegan hasta la precordillera de la zona central todos los años en los meses de septiembre a marzo. Al otro lado de la cordillera, en las provincias argentinas de Mendoza, Córdoba, La Rioja y Catamarca, es ave abundante.
El Gaviotín elegante es un visitante estival, lo podemos encontrar en verano en las orillas de playas, y desembocadura de ríos.
Sin llegar a ser abundante en ninguna parte de su zona de distribución, la Lechuza blanca se encuentra en calidad de ave residente por todo Chile desde Arica hasta Magallanes, exceptuándose únicamente las cordilleras altas. Vive tanto en el campo como en las cercanías de los pueblos y ciudades, adaptándose al ambiente con sorprendente facilidad. La especie a que pertenece es una de las de mayor extensión geográfica conocida, logrando sostenerse sin dificultad en todas partes del mundo a excepción de Australia y Polinesia, donde es reemplazada por un género afín.
De las seis especies de Taguas que se encuentran en diferentes partes del territorio nacional, la presente es la mejor conocida y la que más abunda. Desde Coquimbo hasta Tierra del Fuego se le encuentra por las lagunas y ríos de todo el país, mas no sube a la cordillera, siendo reemplazada en esos parajes por la Tagua chica que, fuera de hacerle compañía por todo el resto de su zona de distribución, sube indistintamente hasta las más altas lagunas de la montaña.
En sitios apropiados a sus costumbres, como ser: terrenos bajos y pantanosos, vegas, orillas de lagunas, lechos de ríos y alrededor de los empozamientos de agua entre las dunas del litoral, es cosa casi segura encontrar a algunas parejas del Colegial en cualquier época del año por todo el extenso territorio que abarca su zona de distribución, partiendo de Arica por el Norte y llegando hasta el Estrecho de Magallanes y la Isla de Tierra del Fuego por el Sur. Es especialmente abundante entre las dunas y desaguaderos de la costa, pero sube también hasta 2.000 metros en la cordillera central.
Aunque de distribución algo menos extensa que la Golondrina de rabadilla negra, ya que no ha sido encontrada más al Norte de Copiapó (Atacama) ni sube más allá de la pre-cordillera, dentro de su área de distribución esta especie es más abundante que la otra.
Es posible encontrar esta grande y hermosa ave en reducido número en las regiones centrales y ocasionalmente hasta Coquimbo, pero el centro de su distribución está bastante más al Sur en Aysen y territorio magallánico, donde ha logrado hasta ahora mantenerse en relativa abundancia. Vive tanto en los lagos cordilleranos como en los llanos y región costera; en invierno se le ve de preferencia en las lagunillas, canales y estuarios a lo largo de la costa sureña.